Sobre la fragilidad humana

Café Filosófico en Vélez-Málaga 12.1
14 de octubre de 2021, El Pianista del Carmen, 17:30 horas

Los seres humanos, ¿somos tan frágiles?

El hombre no es más que una caña, la más débil de la naturaleza, pero es
una caña pensante. No se precisa que el universo entero se alce en armas para
aplastarlo; un vapor, una gota de agua bastan para darle muerte. Pero, aun
cuando el universo lo aplastara, sería el hombre más noble que quien lo mata,
puesto que sabe que muere, por qué muere y sabe la superioridad que el mundo
tiene sobre él. El universo, en tanto, nada sabe de esto.
PASCAL, B. Pensamientos

Seguimos siendo los mismos, aunque todo haya cambiado. Después de este tiempo, año y medio
después, volvemos a nuestros tradicionales Cafés filosóficos. El nuevo escenario, la Cafetería El Pianista
del Carmen, se nos ofrece gentilmente como un espacio que cuenta con muchas posibilidades, sea cual
sea la época del año o el desarrollo de la pandemia.
Después del preámbulo del coordinador de este encuentro, sobre medidas de seguridad, sobre lo que es y
lo que no es un Café filosófico, sobre su origen y finalidad, pregunta a los asistentes veteranos: ¿Qué
habéis echado en falta de estos encuentros? Y, a los nuevos participantes: ¿Qué nombre le pondrías a
aquello distinto en vosotros, tras la pandemia, sobre el mundo, sobre vosotros mismos? ¿Cuál es vuestra
mirada o actitud nueva? Y esta pregunta también se dirige a ti, que no has asistido.
En concreto, este diálogo tuvo lugar porque uno de los participantes propuso la necesidad de tomar
conciencia de nuestra propia fragilidad como seres humanos. ¿Somos frágiles? Pero, ¿qué es ser frágil? Y
lo hallamos por la vía negativa: no ser fuerte, poderoso, orgulloso, seguro, dueño, quizás prepotente… Y
ha quedado en evidencia, en este tiempo, que no somos tan fuertes como creíamos ser. Pero ser poderoso
o fuerte, ¿de qué depende? ¿Depende de si tienes mucho o no lo tienes, de si tienes éxito o no lo tienes?
Dijeron ellos y ellas: “Solamente la ignorancia puede llevarnos a creer que somos fuertes”.
¿Cuántos, que se creen fuertes, porque lo son en un aspecto o momento de su vida, no lo son tanto? Para
que una cadena sea fuerte, han de serlo todos sus eslabones. Si uno falla, la cadena se rompe. Este símil,
tan esclarecedor, les llevaba a distinguir fragilidades. Y la fragilidad emocional es crucial, pues si ella cae,
cae toda otra fortaleza. No obstante, esta faceta de lo humano puede fortalecerse, dijeron, se puede
aprender a gestionar mejor tus emociones y que no te paralicen o te sobrepasen. Y nos ayuda escucharnos
a nosotros mismos y a los demás, lo que pasa y lo que nos pasa. Unos de otros, como poetizaba
Hölderlin. También podemos vivir a fondo nuestras emociones más negativas, y muchas cosas más, en
las que podemos ejercitarnos, para volver a conectar con nuestro fondo. ¡Cuánto se echa en falta en la
escuela el aprendizaje de las emociones!
Pero, ¿es preferible que nos sintamos débiles o, mejor, su opuesto? ¿Sentirnos como somos, que también
somos frágiles, nos hace más fuertes? El que lo ha probado, lo sabe. El ser humano se alimenta de las
paradojas, para poder ir más allá de ellas. No hay nada tan peligroso como la prepotencia. Los antiguos
griegos lo sabían. El titán Prometeo, el bienintencionado benefactor de la humanidad, es testimonio de
los variados peligros de la Hybris o insolencia, cuando el ser humano se enfrenta a los misterios de la vida
y el sagrado orden cósmico. Y lo estamos sufriendo en relación con nuestra casa más grande, el planeta.
Ahora bien, pensadlo, como lo pensaron ellos y ellas: si las cualidades humanas pueden desarrollarse, en
este caso, si la fragilidad humana puede llegar a fortalecerse, de un modo consciente, y no ciego o
peligroso, es que ya somos fuertes… No puede desarrollarse lo que no se posee, lo que no se es,

esencialmente. Nos enseñó el viejo Aristóteles, para el que quiera verlo, que sólo puede realizarse lo que
ya está en potencia, en cuanto tal potencia. El manzano cría manzanas porque así es su naturaleza, desde
la semilla. Por lo mismo que no puede dar naranjas. Salud.

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